You are viewing [info]esquizoide62's journal

A reminder

Apr. 3rd, 2012 | 12:15 am

Quiero sacarle una foto a mi cabeza y ponerla en modo sticky para recordar ese día en que, sin razón aparente, sin triunfos ni revanchas ni grandes acontecimientos, me desperté contenta conmigo misma y con el mundo, llena de entusiasmo, luego de semanas muy accidentadas y pensamientos turbios.

Yo me quiero ilimitadamente.
A vos te quiero sin condiciones, sin esperar nada, absolutamente nada a cambio.

Amo a mis compañeros humanos y a sus torpes intentos de comprender, de ser comprendidos, y de individualizarse. Amo todos estos movimientos que no pueden sino chocar y crear conflictos. Amo la aceptación del conflicto, amo que se pueda transformar en juego, amo la obsolescencia de las mentiras capitales que se dicen cotidianamente, amo los mundos nuevos, valientes y posibles, y amo cada paso -por doloroso que sea- (ahora sí puedo decirlo, ahora que estoy sanando) que doy como persona, cada milímetro que me arrastro como babosa, cada lámpara contra la que me estampo como polilla, amo esa sensación de que cada vez logro entenderme mejor, decirme más cosas a la cara. Ojalá me funcionara así de bien con los demás. Ojalá suceda. Tengo esperanzas. Muchas esperanzas. Grandes esperanzas.

Link | Leave a comment {2} | Add to Memories | Share

The Lukewarm (2+2=5)

Mar. 20th, 2012 | 08:40 pm

No sé si miento. Creo que, en principio, me había estado mintiendo mucho a mí misma últimamente y de eso surgieron toda clase de complicaciones. Hay una charla, ahí suelta en el pasado cercano, de la que me arrepiento por completo. Yet I meant it; en ese instante quise decir todas esas palabras, como una ingenua que no sabía lo que decía, como una impaciente a la que se le apelotonan las frases porque no sabe qué otra cosa hacer, y entonces realmente creí en lo que te estaba diciendo. Nada más que, semanas después, de repente me vi a mí misma con mayor nitidez, y presté atención a las reacciones de mi cuerpo y las reacciones de mi alma que es mi cuerpo que es mi alma y me di cuenta de que todas mis razones habían estado equivocadas. Y hay una conversación que querría borrar porque no es lo que quise decirte, porque no es lo quiero que pienses que quise decirte, porque no quiero que te imagines una mentira, porque prefiero pararme frente a vos en ridículo pero buena y bella y verdadera. Pero no vas a entender, porque cuando me mirás no me ves, porque no querés verme, y cuando me hablás no me preguntás, porque no querés escucharme, porque hay un pozo demasiado profundo junto al que todos caminamos de puntillas, un pozo que no se contempla con fijeza por temor a que lo que haya adentro no se parezca lo suficiente a la idea que uno tiene del futuro, es decir, un paisaje absolutamente novedoso y sorprendente. O, también, por miedo a que no se parezca lo suficiente al deseo y sus criaturas.

Te perdí en forma de un objeto: cuando perdí ese objeto tus aliados internos enmudecieron. Tanto, tanto tiempo después, de la manera más extraordinaria recupero ese pedazo de historia: primero una risa de alegría, más tarde una piña en el pecho. Recupero la verdad. Me enfrento a mí misma; me comprendo como hace tiempo no me comprendía, pero ahora no sé qué hacer. Ahora no sé cómo actuar. Ahora todo me dice que no puedo actuar, que esta vez no puedo comportarme como el caballero de la armadura brillante que tanto me gusta creerme. Ahora el heroísmo es callar, dejar pasar el tiempo, sonreírle a las nubes, llorar cortando cebolla, aceptar que no es mi turno de mover las fichas y con toda probabilidad no lo sea nunca. Hay un cachito de tela rayada que necesito perder en el fondo de un cajón. Pero no puedo, no me sale tirarlo, no sería fiel a mí misma. A woman's gotta do what a woman's gotta do. A seguir cosiendo, leyendo, corrigiendo, trabajando. Algo va a salir de todo esto, y seguramente los caminos se dispongan hacia mi bienestar. Por ahora todo es la tibieza y yo en medio de la tibieza, todos en medio de la tibieza y sus colmillos de goma, sus uñas de mercurio enloqueciéndome de a poco, y mis ganas de sacudirte como un espantapájaros y en vez de eso te abrazo y en mi cabeza algo como una media se retuerce y sigo mi camino a regañadientes porque no logro comprender, porque hay algo que está roto o, mejor dicho, atado con alambre, y tengo ganas de gritar bien fuerte que no es la manera, que hay que agarrar al Minotauro por los cuernos, que despierto de mis noches con las neuronas llenas de imágenes hermosas e imágenes horrendas, y de ambas me cuesta despertar.

Despierto todas las noches.
Despierto todos los días y es el mismo corredor somnoliento el que transito, un calendario laboral, un calendario académico, mis pequeñas victorias cotidianas, el salón de trofeos abstractos que acumulo y que con muchas ganas tiraría contra la ventana, porque a veces tengo ganas de ir a gritarte a la ventana como una escena de esa película verde, verde como yo y mi esperanza alucinada y proletaria, y no dejarte dormir y romperte los vidrios y que me lleve la policía; entonces estaría haciendo algo, algo intenso y estúpido, y sabés cómo soy de intensa y estúpida y brillante y real. A veces me siento tan inmensa que tengo miedo de comerme una galaxia. Otras veces me siento tan pequeña que un escarabajo podría pisotearme y no darse cuenta. Pocas cosas comprendo, y todo quiero comprender, y a vos no puedo comprenderte y mucho menos creerte, y mucho menos creerte la abundancia cuando todo lo que puedo ver es la carencia, una carencia que sólo a mí me importa, que sólo yo interpreto y que seguramente sea apenas una proyección de mis propias pulsiones. Mi sed es infinita, no hay océano que pueda llenarla, no en estas circunstancias. Quizás me falte conocer gente, y lo que me falte sea hacer el viaje del Principito. Siempre puedo acomodarme en algún sitio. Ninguna de las rosas es mi rosa. Mi rosa está en otra parte, está con la vida verdadera, y la vida verdadera está con mi deseo, y que alguien le diga al deseo que se pose sobre tal o cual objeto; el deseo siempre va a arreglárselas para hacer lo que se le cante, y claro, yo puedo ponerle energía a esta u otra tarea, pero cuando bajo la guardia me doy cuenta de que sigo siendo un monito perdido en la palma de Buda. Me constriño porque algún día voy a sanar, sí, voy a sanar incluso contra mi voluntad, y voy a sanar más rápido si mi voluntad está conmigo. No dejo de constreñirme, sin embargo. Mis entrañas están en desacuerdo, ellas saben mejor que yo, pero se la bancan con entereza. Y yo también, callada e impotente y rabiosa, y mejor si estoy rabiosa porque con esa energía tengo más ganas de enfrentarme al afuera y acometer mis tareas, una suerte de banco de suplentes del entusiasmo lesionado. Porque el entusiasmo surge dejando en libertad a mi deseo, y mi deseo en libertad me lleva de nuevo al pozo donde me siento, cuando nadie me ve, cuando me atrevo, a murmurar tu nombre a ver si de casualidad estás por ahí, y que me lleve el diablo si no veo un fantasma con una silueta familiar, murmurando un nombre familiar con gestos familiares. Pero no, a quemarlo todo, tiremos el hierro y adoptemos el plástico, para qué quedarse con tecnologías obsoletas. Sí, estoy siendo irónica, pero es que me gustaría tanto poder creerte... Me gustaría tanto poder deshacerme de todo esto como si fuera mugre. Pero tampoco puedo creerme a mí cuando digo estas cosas. Me meto en la ducha y no importa cuán caliente esté el agua, todo se siente tibio, espantosamente tibio.

Link | Leave a comment {1} | Add to Memories | Share

Invocation of Dionysus (from Orphic hymns)

Dec. 28th, 2011 | 07:36 pm

"I call upon loud-roaring and revelling Dionysus,
primeval, double-natured, thrice-born, Bacchic lord,
wild, ineffable, secretive, two-horned and two-shaped.
Ivy-covered, bull-faced, warlike, howling, pure,
You take raw flesh, you have feasts, wrapt in foliage, decked with grape clusters.
Resourceful Eubouleus, immortal god sired by Zeus
When he mated with Persephone in unspeakable union.
Hearken to my voice, O blessed one,
and with your fair-girdled nymphs breathe on me in a spirit of perfect agape".

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

Oda a la cereza

Dec. 8th, 2011 | 05:35 am

Amo la verdad.

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

macbeth

Nov. 5th, 2011 | 03:23 pm

Hoy me desperté pensando en Macbeth, sintiéndome Macbeth, asediada por la idea de que acabo de cometer un error gravísimo, pero cómo no hacerlo, cómo no apostar a las estrellas cuando todas las constelaciones me prometían su favor. Me muerdo el labio con frustración: de haber sabido antes, si me hubieran avisado de todas las implicancias de la intervención, si me hubieran dejado en claro sus posibles consecuencias y efectos secundarios, si hubiera dispuesto de la información como ustedes, brujos, curanderos, cirujanos, otra habría sido mi decisión: habría pospuesto el cuchillo para tiempos más quietos, para la placidez meliflua del verano y sus actividades irrelevantes.
Si fue un error, está hecho. Ahora tengo que seguir, aunque lo pierda todo, como una marioneta de las ciencias. Nunca pensé que Macbeth pudiera interpretarse como un unipersonal. Ahora lo sé.

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

Noche de muertos

Nov. 1st, 2011 | 12:39 am

Dicen que están libres hoy, los muertos, los fantasmas, los demonios invocados por brujas de talento, los espíritus que no han hallado descanso debajo de la lápidas, en el hueco de un roble centenario o las habitaciones de las familias antiguas. Al mismo tiempo, pequeñas y simpáticas hordas de jóvenes de todas las edades se congregan a ofrecerle un eco a esos aullidos, envueltos en disfraces y gruñidos y colmillos de plástico de calidades diversas. Me alegra que se diviertan, esos espectros luminosos, bailando al ritmo de canciones controladamente sombrías. Que saquen a relucir sus máscaras y sus travesuras los duendes de Samhain. Que las huestes de Beltane se ocupen de que Voland tenga su noche de Walpurgis, y sus invitados puedan reverenciar la gracia de Margarita hasta el amanecer.

Podría decir que acá, en mi reclusión, no hay festejo. No obstante, bajo mi ala de cansancio, oculto el colmillo del derrame, el hedor del cuerpo sedicioso, los estremecimientos de una condición mezquina. Vuelan en escobas invisibles los insultos abstractos que profiero entre dientes. El ardor, las agujas, la barra de hierro imaginaria separando mis entrañas de ceniza. Esto también es Halloween, el reino de la muerte: es mi cuerpo viejo que perece, y entonces me pregunto si hay de verdad uno nuevo, rozagante y energético, presto a tomar su lugar, o si he de permanecer no-muerta, deforme, bestial, amarga como el cianuro, hambrienta de cerebros con pensamientos menos retorcidos, sedienta de la sangre limpia y poderosa que habita en los cuerpos danzantes de los niños como en una copa que nunca se derrama.

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

Dragón rojo (un sueño)

Oct. 30th, 2011 | 11:48 pm

Es la segunda vez en la semana que sueño con sacar fotos. Pero la primera vez habían sido fotos rojas, hermosas, en medio de la ciudad, como si mi propia intensidad tiñera el cielo de rojo. Y esta vez estaba en algún límite geográfico; el agua estaba helada y yo estaba sumergida hasta la cintura, es posible que se estuvieran derritiendo glaciares y, sin embargo, el paisaje era casi selvático, el delta verde y lleno de plantas acuáticas. Algo estaba estudiando, o cartografiando, algo que tenía que ver con esos límites que no recuerdo, y no me animé a escalar con mis propias manos, sin ningún tipo de cuerda, ese barranco cubierto de pasto hermoso. Lo miré de nuevo: era atractivo, sí, y resbaladizo.

En la siguiente escena estábamos dentro de una casa. No estaba segura de estar acompañada antes, pero ahora sí. Un ex compañero de esgrima medieval me estaba mostrando la casa y explicando algunas cosas. ¿Estábamos adentro o afuera? Qué importaba ya, quizás la casa estaba al aire libre, quizás simplemente se prolongaba con una naturaleza sin techos en forma de mobiliario y una disposición que hablaba de habitaciones.

- Es árabe -me decía mi anfitrión.

Miré a mi alrededor. Vi arcos, y formas familiares.

- Morisco, más que nada -contesté, lacónica y molesta.

El paseo continuaba. Yo quería irme de ahí, pero vi un conjunto de formas al pasar que necesitaba retratar. Me tiré al piso para sacar mejor la foto: en el cuadrante superior, algo que estaba ami nivel; en el cuadrante inferior, objetos que se encontraban un nivel más abajo, como si se tratara de otro piso. ¿Una casa de dos pisos? Maravillas del declive. No estoy segura de que me haya convencido ninguno de los ensayos de la foto. Una pena, la madera retorcida le daba un marco muy particular a la imagen.

Otra elipsis. Estoy sentada, en un sofá, con más gente. Le digo a la persona de mi derecha que en un rato nos vamos. La miro. No recuerdo su rostro, pero en concepto era Gabi. A ella le gusta saber que en un rato nos vamos cuando el lugar no le resulta suficientemente cómodo. Ni siquiera sabía que ella estaba conmigo. Me aproximo a la pared frente al sillón. ¿Había una pared antes? Y sin embargo, ahí estaba, hasta me parece que estaba empapelada. Lo que yo quiero ver es un cuadrito colgado, verticalmente prolongado, con algo que se parecía a ideogramas chinos, uno abajo del otro, y una leyenda en español al lado de cada uno. Veo uno que dice dragón, pero no es un ideograma, es un dibujito de un dragón. "Long", pienso. Trato de pronunciarlo: "Long". Una pausa. Acomodo la lengua como creo que va. ¿Una 'o' que es una 'e'? "Leng", vuelvo a intentar. "Shu". No sé por qué digo "shu".

Veo que está Pau a mi derecha, con un anotador en la mano izquierda y un lápiz en la derecha.

- Qué lindo que fuera un dragón gordito, ¿no? Una cabeza de dragón, redonda y simpática.- En ese momento exacto me doy cuenta de que no, está mal, estamos hablando de otros dragones, nada occidentales.

Pau me me muestra, en silencio, cómo se dibuja el ideograma. Así se lo enseñaron a ella, me dice. Nada que ver con el dibujo del cuadro, pero qué raro, se trata de una especie de J mayúscula manuscrita, llena de curvas y firuletes. No me parece que sea así, no se ve muy chino que digamos. Pau me mira. Imposta la voz y me doy cuenta de que está imitando la dicción de su maestro chino:

- Hay que tenerle miedo al dragón rooooojooo.

En un milisegundo pienso al dragón rojo, esa especie de phi de trazo grueso y carmesí. Me gusta el dragón rojo. Es mi favorito. O quizás sea el dragón blanco, pero el rojo está muy bien.
Con mi voz mental me digo: "No le tengo miedo al dragón rojo."

Me despierto. Mi cabeza repite como una letanía que no le tengo miedo al dragón rojo. Mi ojo izquierdo está llorando, o acaso rezumando un líquido que se parece a una lágrima pero no lo es. Y duele, me duele la vista, sobre todo el ojo izquierdo.

Me levanto, todavía débil, todavía con la presión baja, arrastrando los pies. Diez y media de la noche. Voy al baño. Estoy sola y tengo que pronunciarlo.
- No le tengo miedo al dragón rojo.

También tengo que venir a contar el sueño. Es importante.

Tags:

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

Iry-hor

Sep. 28th, 2011 | 01:59 am

como las palabras son débiles y no me permiten convocarte
te imagino
te imagino
te imagino
el oficio que amo se parece a los reptiles miméticos
bellos y reactivos
pero el océano que lo alimenta es inmenso como los ojos de Sutekh
y tan profundo como el reino de los muertos

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share

no-hormiga

Sep. 1st, 2011 | 04:52 am

Elijo el silencio ahora que no consigo pronunciar más palabras que las necesarias, las volátiles. Si no podemos refrenar las pulsiones neguémosles las palabras. En esta desolación cotidiana ninguna imagen vale una metáfora, ningún alimento vale el hambre, ningún rostro su retrato. Demasiado respeto tengo por el deseo, cuántas veces pendí de él como una condenada, cuántas veces me aferré a sus nudos incontables para no dejarme caer de mi montura a pesar de la angustia y la insolación.

Me repliego, una vez más, en el sistema de la huida. El timbre de ciertas voces me provoca escalofríos: a escapar. ¿No tengo ganas de probar mi estoicismo? A escapar. Si necesito con desesperación sentir la mano helada de la soledad en la frente, a escapar. Siempre a mi guarida, donde habitan las alimañas que me ofrecen compañía, donde me espera el final de un libro, bizcochos congelados, algunas palabras extranjeras que me sostienen cuando nada más lo consigue.
Estoy absolutamente cansada de mi espíritu y su brillo intolerable. Si pudiera bajar su proyección, si pudiera destriparme el alma, arrancarme los ojos a pedazos, permanecer oscura y empapada en medio de la plaza y de la lluvia. Porque yo lo veo, a mi cuerpo con sus arroyos de linfa, flexible, palpitante, a veces también bello. Uñas que crecen, sangre que se derrama, pelo que se cae y se renueva, y todo eso soy porque mi sistema nervioso se queda corto y sin aliento, y cada vez que escapo llego a mi mansión última: este cuerpo tan difícil de ver debajo de tanta basura imaginaria.

A quien me abrace con cariño en vez de con los brazos le deseo una patada en el estómago o, por lo menos, largos meses de absoluta indiferencia.
Me cansé del cariño. No soy una mascota.

Y mientras tanto me atrevo a decir que estoy realmente bien, que tengo ganas de hacer cosas, que estoy rebosante de entusiasmo. Y todo esto es verdad. Y lo anterior también. Ahh, tan complejos que nos creemos, los bichos humanos, también nosotros un puñado de bichitos.

Link | Leave a comment {2} | Add to Memories | Share

Correspondencias

Aug. 4th, 2011 | 04:23 am

La silueta se diluye lluviosa a lo largo del día y, en un intento imbécil de cristalizarte en la memoria, reconstruyo tu contorno con trazos cada vez más bastos, primero con líneas tímidas de rímel, horas después con rouge, pero "por lo menos -pienso- quizás con esta línea, con este punto rojo cereza consiga resuscitar una emoción de cierta intensidad".

"Emoción", repito mentalmente. Todo el tiempo con la mejilla apoyada en el tapizado polvoriento de los asientos del Cóndor, desde Parish hasta los mismos lindes de Retiro ahora estamos dentro de mi sueño se entiende? bienvenido estamos dentro de un taxi. El tapizado es distinto ya no recordamos el primero toda nuestra atención se concentra en el marrón perfecto de los asientos de cuero y de repente vos, irreal, "de invención propia" como diría el Caballero Blanco mientras aprendemos a cocinar con pólvora a caballo nosotros a lomo del taxi de un beso que se pareció misteriosamente a un centauro y solamente un beso. La imagen se interrumpe, entendemos que pasa por lo menos un dia, nos vemos de nuevo. No estamos solos, hay un tercero; estamos jugando videojuegos que todavía no existen, una versión sofisticada de alguno que conozco, y lo hacés maravillosamente bien. Fijo la mirada en el gamepad extraño que sostenés, hago un zoom. Retrocedo de pronto a una película y un recuerdo histórico. En esos tiempos los alérgicos a las promesas estornudaban como locos, los impermeables todavía no eran necesarios y cada ondulación de tela se deslizaba con bastante gracia sobre los dos torsos. Se apaga la luz.

(Flash táctil habilidades que me sorprenden)

Adentrémonos un poco más en el futuro: lo que se enciende ahora es la luna imaginaria, el taxi dirige su ruta hacia el barrio; qué curioso, volviendo a casa soñaba con volver a casa. De nuevo en el sueño, no estamos en mi barrio sino en el tuyo, y se trata de una parte que reconozco de Onirópolis, cerca de la plaza más concurrida. Vos vivís por acá en un depósito grande donde guardás también el auto (todo esto dentro del micro, no nos olvidemos), y a mí me parece simpático, y a esa altura lo único que quiero es la proximidad de tu boca y todas las consecuencias que desencadena dentro y fuera del sueño dentro y fuera del sueño. Comprendo de inmediato una de las profundidades isabelinas, al placer de la imaginación y los sentidos le sumo el del intelecto, la mejilla siempre bien apoyada contra el tapizado, abro un ojo primero de pura cautela, shwang, me golpea un rayito de luz escondido entre las cortinas.

Link | Leave a comment | Add to Memories | Share